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Probando lo imposible

Uno de los aspectos fundamentales en derecho siempre ha sido la prueba.

Desde tiempos antiquísimos el régimen de la prueba recibió tratamiento especial y es por eso que ya en el derecho romano y en la ley judía se dedico mucho tiempo y espacio a la consideración del mismo.

A la hora de probar un hecho en derecho, poco importan los hechos; lo importante es lo que puede probarse.

Sin ánimo de tomar partido y en el ámbito del análisis de la recientemente pasada convención del Partido Revolucionario Dominicano entendemos que algunas cosas resultaran difíciles de explicar:

El equipo de una de las partes se quejo días antes de la convención de la supuesta inclusión de miles de peledeistas en el padrón. Como consecuencia se permitió que pudieran objetarlos en las mesas. Cabria preguntarse.

¿Por qué solo objetaron dos mil votantes cuando alegan que votaron más de 200,000 peledeistas, en unas elecciones de cerca de un millón de votantes?

¿Por qué no crearon un padrón a su gusto y conveniencia en los dos años que han tenido en la dirección del partido?

¿No es cierto que con ese mismo padrón semi-abierto ganaron las últimas dos convenciones?

El mismo equipo se quejó de la extensión de los horarios de votación por una hora.

¿Por qué no se quejaron de eso a las 8 de la noche, cuando dieron la rueda de prensa en la que daban a conocer los resultados de su encuesta a boca de urna?

¿Objetaron ellos esa decisión cuando ocurrió?

¿Es inusual extender los horarios de votación cuando los centros de votación están atestados de votantes?

¿Se acostumbra a dejar sin votar a miles de votantes cuando llega “la hora de cerrar”?

El mismo equipo, a las 8 de la noche, con caras sombrias, sonrisas forzadas y en violación al pacto firmado dos días antes, daba los resultados de sus encuestas a boca de urna que los “daba ganadores con un amplio margen”.

¿No tenían ellos los resultados de las actas en ese momento?  ¿Por qué decir que ganaban si sabían que perdían? El porqué de la derrota podría no ser evidente en ese momento para ellos y podrían tardar más tiempo en “descubrirlo”, pero los datos debían ser evidentes para ellos en ese momento.

Muestran sorpresa de la cantidad de votantes y sin embargo el país entero vio como los centros de votación estuvieron llenos todo el día. Al PLD le cuesta llevar grandes cantidades de votantes a su propia convención.

¿Está el PLD realmente en capacidad de llevar “cientos de miles” de votantes a una convención ajena, con toda la logística que esto implica, sin que sin que resulte evidente para periodistas, delegados y público en general?

¿Eran ninjas?

¿No se han dado cuenta de que si restamos 200,000 votos aun es cerca del doble de la convención anterior?

No se puede hacer algo para lo que no se tiene calidad y luego adquirir la calidad como si el acto ilegitimo se subsanara “a posteriori”. Si el presidente del partido estaba en licencia no tenia calidad para convocar a la comisión política y cualquier decisión de la misma seria nula. La comisión política no tiene calidad para interpelar a la comisión organizadora, soberana sobre las decisiones contenciosas en el curso del proceso. La comisión organizadora se ha negado a dar información alguna al órgano que entienden que ilegítimamente se las pide.

Si finalmente y a pesar de todo el equipo de Miguel Vargas fuera capaz de probar que en efecto votaron 250,000 votantes del PLD les quedaría algo por probar de forma absolutamente cierta y sin ningún género de duda:

¿Por quién votaron?

Se trata de probar lo imposible…

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Como destruir los fondos de pensiones…

La economía mundial sufrió hace unos años la que probablemente fue la mayor crisis de la historia y sin lugar a dudas la peor desde la caída de los mercados y posterior depresión del 1929. Pasarán muchos años, quizás décadas, antes de que las economías se recuperen en términos de perdida de ahorro y riqueza. Muchos nunca recuperaran lo que perdieron.

Es complicado explicar la crisis económica en términos comprensibles.

En términos generales podría decirse que una de las principales causales fue un progresivo proceso desregulatorio que por años floreció en el mercado financiero de los Estados Unidos y que eventualmente llevó a una crisis mundial, por la interconectividad de las economías de hoy en día.

Una enorme burbuja se creó en el sector crediticio. Las instituciones crediticias vendieron sus títulos hipotecarios a instituciones secundarias que a su vez titularizaron estas hipotecas y los vendieron a fondos de inversión y otro tipo de fondos. Estos “nuevos productos” financieros fueron asegurados y calificados. En pocas palabras: hubo comida para todo el mundo.

A pesar de lo bueno del negocio, los compradores solventes se agotaron y el mercado se acabó, por lo que las instituciones financieras, en vez de parar la fiesta, subieron la música y pidieron mas bebida; Ampliaron el mercado vendiendo a quienes no calificaban y vendedores inescrupulosos, incentivados por las sabrosas comisiones, llegaron a estafar pura y simplemente.

Estas hipotecas “basura” fueron a formar parte de complejos productos financieros, que a pesar de contener altas proporciones de títulos de bajísima calidad recibieron altas calificaciones crediticias. El hecho de que las calificadoras de riesgo recibieran compensación por dar esas calificaciones solo explica parte del problema. A nadie le importaba demasiado la calidad de estos productos, todos estaban cobrando jugosas comisiones y el único dinero que estaba en peligro era el de los usuarios finales, fondos de pensiones y otros incautos. Los principales responsables se aseguraron y capitalizaron mucho antes de la caída.

La inversión en hipotecas de mala calidad nunca ha sido un buen negocio. Prestarle a los insolventes no es una forma típica de generar o aumentar capital.

Con frecuencia digo que en nuestro país no se ha inventado nada en términos de corrupción. Solo lo aplatanamos, lo hacemos más vulgar, más simple, más descarado y más descarnado.

La “ideota” actualmente es construir unidades habitacionales de “bajo costo”, financiadas con los fondos de pensiones.

Cabria preguntarse: Si es negocio ¿Por qué no lo han hecho los bancos privados? ¿Hay capacidad de pago o seguridad de repago en un sector económico fuertemente dependiente de la economía informal, el menudeo y la chiripa? ¿Quién va a asegurar los más de 100,000 millones que no son fondos públicos?

Lo que estamos intentando hacer ya lo intentaron los norteamericanos: Generar riqueza a partir de un producto no rentable. La diferencia es que en vez de hacerlo por medio de una compleja cadena de productos financieros, titularizaciones y productos financieros derivativos mixtos, asegurados y calificados lo queremos hacer a lo bestia: simplemente invirtiendo el dinero ajeno en un negocio malo.

Es la mejor forma de destruir los fondos de pensiones…

Justicia política

Uno de los más encendidos e insistentes debates en las últimas semanas ha sido sobre las condiciones para ser juez del tribunal constitucional.

Como a menudo sucede cuando un debate técnico se contamina políticamente ha sido difícil ver más allá de las posiciones políticas. Como siempre hemos entendido el derecho al margen de las pasiones, las preferencias y los deseos personales, entendimos pertinente explicar brevemente que es lo que dice (y lo que no dice) la constitución de la Republica sobre el tema.

Lo que se ha dicho es que la constitución establece, en su artículo 151, numeral 2, que la edad de retiro para los jueces de la Suprema Corte de Justicia es de 75 años. El artículo 187 de la misma constitución establece que las condiciones para ser juez del tribunal constitucional son las mismas que para ser juez de la Suprema Corte de Justicia. Está muy claro entonces que ningún juez con más de 75 años puede formar parte del Tribunal Constitucional ¿no?

La verdad es que no.

Las condiciones para formar parte de la Suprema Corte de Justicia están claramente definidas en el artículo 153 de la constitución y ninguna disposición en este articulo habla de edad de retiro.

El debate sobre la edad de retiro surge por lo que establece el artículo 151 que dice:

“…La edad de retiro obligatoria para los jueces de la Suprema Corte de Justicia es de setenta y cinco años…”

¿Debe aplicarse esta, como todas las demás disposiciones para los jueces de la SCJ a los jueces del TC?

Evidentemente que no. Solo las que tienen que ver con las condiciones para su nombramiento. Si así fuera entonces sus términos de ejercicio y sus funciones también serian los mismos. Es una innegable manipulación política.

La razón por la que los jueces de la Suprema Corte de Justicia tienen una edad de retiro obligatoria es que son nombrados de por vida. En el caso de los jueces del Tribunal Constitucional, nombrados por un término especifico de 9 años y sin posibilidad de reelección no es necesario establecer una edad de retiro. (Art. 187)

¿Qué necesidad hay de establecer una edad de retiro cuando existe un término definido y no hay posibilidad de reelección?

Ninguna.

Si es esclavo, indolente y servil…

Debemos reconocer que somos de los que se preguntan, desde hace tiempo, que es lo que ha pasado con el legendario coraje del dominicano. Nos preguntamos como es que hemos llegado al humillante servilismo, a la aceptación degradante, a la indolencia ruin, a la conformidad indolente y hasta a ver con buenos ojos la adulación y la miserable lisonja…

Nuestra nación se erigió sobre el pedestal glorioso de la sangre de hombres viriles, desinteresados, consagrados y nobles. De un Duarte que dio vida, propiedades y honor por la causa; de un Sánchez que se honró y nos honró con ese “yo soy la bandera nacional”; que soportó erguido, herido de muerte, la descarga de los infames fusiles traidores; de la gloriosa espada de Duvergé y Luperón y de la sangre heroica, generosamente derramada por las Mirabal, Estrella Sadhala, Amado García, Manolo, Fernández Domínguez, Caamaño y tantos otros héroes que se ha tragado el silencio y la desidia, la apatía y la pereza…

Corromperse y entregarse, ceder y capitular, rendirse, someterse, perder el aliento ante la visión de un adversario formidable no es a lo que estamos llamados… no es al desanimo y al desaliento a lo que estamos llamados…es a la no negociación sobre los principios, es a la posición digna, noble, impertérrita, firme, viril, estoica, es a vencer o a morir intentándolo, es a morir de pie antes que vivir de rodillas…

Aun quedan algunos dispuestos a esa lucha, pero no deja de entristecernos profundamente cada vez que perdemos alguno…

Las palabras proféticas de Prud’Homme resuenan estridentemente en nuestros oídos y nos desconciertan…

…Si la llama que inspira la entrega heroica y desinteresada por la patria no crece en nuestros pechos, pronto seremos indignos de la libertad…

Ninguno es fácil… ¿Ninguno?

Ya anteriormente nos hemos referido a lo improcedente, desacertado y riesgoso del voto por “ninguno”.

Los promotores de la iniciativa del “voto por ninguno” han desaprovechado la oportunidad de participar en un proyecto mucho más interesante, innovador y fructífero que exige mucho trabajo pero que es más digno de jóvenes a los que les importa su país.

En vez de la iniciativa fracasada, presuntuosa, prepotente, cómoda, perezosa y plagiada del “voto por ninguno” lo interesante sería ver una propuesta, basada en el estudio del historial político, personal, familiar, social y moral de los candidatos, sin importar el partido, para endosarlos como “candidatos de la nueva generación”…

Luego de analizar a los candidatos se presentaría una propuesta pública de endoso a estos candidatos. El potencial de este proyecto es enorme. Podría eventualmente llegar a ser una guía. Esos grupos juveniles, que ya tienen una trayectoria y reputación positiva por su participación en la defensa del medio ambiente y del país podrían llegar a tener verdadero poder político, una auténtica participación en el proceso político.

Tenemos que ir mas allá, debemos tener ideas frescas. La política no puede, para nosotros los jóvenes, ser lo mismo que ha sido hasta ahora. No puede ser política de funditas, de ayuditas, de chequecitos, de ser “la esperanza de la gente”. Debemos hacer una política de ideas innovadoras, revolucionarias. Debemos liberarnos de lo que nos dan los medios comprados por los intereses.

Debemos empezar a identificar nuestros intereses. Debemos presentar propuestas concretas.

Es una vergüenza y una irresponsabilidad proponer votar por ninguno en circunscripciones donde hay candidatos valiosísimos.

Es completamente legítimo decir “no apoyamos ningún candidato” donde no los haya de valor, pero hacerlo donde los hay es mas que una cobardía política, es una traición…

…así no se hace política…así no se hace patria…

El tránsfuga

En momentos en los que el transfuguismo se ha hecho habitual, no es impertinente aportar algunas ideas y puntualizaciones al tema.

La palabra siempre ha sonado fea y es lógico. Siempre se ha asociado a las peores lacras sociales, a los peores intereses, a la traición y a la falta de principios.

La real academia de la lengua define tránsfuga como la persona que “pasa de una ideología o colectividad a otra”; como “la persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato” y finalmente como el “militar que cambia de bando en tiempo de conflicto”.

Pero, ¿Es siempre criticable el transfuguismo? ¿Es siempre condenable? ¿Es siempre lo mismo? No. No lo creemos. No terminamos de abandonar la perversa costumbre de simplificarlo todo como una papilla oligofrénica más fácil de digerir para el pueblo. Es así como lo tratan los medios en un torpe afán de parecer “neutrales” cuando evidentemente no lo son.  

Lo criticable no es que una persona cambie de ideología. Lo criticable es que lo haga por razones que no sean de conciencia. Lo criticable no es que alguien no renuncie a una diputación, senaduría o alcaldía luego de cambiar de partido. Lo criticable es que aun pensemos que los representantes se deben a los partidos y no a la ciudadanía que lo elige. Lo criticable no es que un militar cambie de bando en medio de un conflicto. Lo criticable es que un militar en medio de un conflicto, y habiéndose dado cuenta de que su lado no tiene el derecho, la razón y la justicia, no lo haga.

De lo que se trata es de honor, de responsabilidad, de conciencia. Valores que parecen haber pasado de moda.

John F. Kennedy, en su obra “rasgos de valor” (“Profiles in courage”) hace una antología de políticos que tomaron decisiones heroicas, contra la marea y muchas veces al costo de sus carreras políticas. Podrían llamarse tránsfugas.

Lo criticable no es que se vaya, es que quien se vaya lo haga por dinero, o por un cargo, o por una prebenda. Que se venda…que venda su conciencia…

No es criticable y nunca lo será quien en medio de la contienda política cambia de lado por defender su honor, o el honor de su familia, o la razón, o el derecho, o la justicia…

Eso, lejos de ser “alta traición”, es patriotismo…

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