Los últimos meses han sido de reflexión, de contemplación silente de una realidad tan cruda como elocuente: podredumbre, corrupción, indolencia, desprecio por la dignidad de los más pequeños y ensanchamiento de las inmensamente diversas “brechas” de nuestro tiempo…

No ha sido “madurez” ni indolencia, no se ha perdido el “beau ideal”…No nos hemos puesto viejos…

Ante la tentación de entregarse a los sentimientos de orfandad, desamparo, indefensión y abandono, desde el abismo más profundo, es cuando debemos sacudirnos y asirnos a los principios heredados…

Los principios fundamentales son inmutables. De lo que se trata es de las interpretaciones, derivaciones y corolarios de los mismos que son tantas veces sorprendentemente circunstanciales y acomodaticios, manejados por los políticos y por los Estados para sus propios fines…

Lo que hemos visto en la pasada semana y lo que veremos, sin duda, en las semanas por venir, acrecentará ese sentimiento y esa convicción de que quedan pocas esperanzas… Los “famosos cables” desnudarán a muchos y tumbarán a algunos de los pocos santos que quedan en los altares. Y a pesar de todo… es bueno!

Es bueno porque nos ayudará a acelerar ese despertar; esa concienciación de la necesidad de un cambio esencial que arrastre lideres, instituciones, costumbres, ideas, prejuicios y ataduras, así como la inmundicia acumulada por décadas de opresión y autoritarismo…

Es bueno porque permitirá que los nuevos líderes surjan de entre la bruma, porque alcanzaremos “la masa crítica”…

Es bueno porque será el inicio de una nueva revolución: no de sangre, ni guerra, ni violencia, ni opresión, ni disturbios, ni revueltas, sin disparos y sin pólvora, sin sufrimiento más allá del que genera el cambio mismo y la destrucción de los paradigmas…porque será el inicio de la revolución de la conciencia, que como represa liberada de pronto arrastrara todo a su paso y nos arropara a todos en los halitos de una nueva era… ninguna fuerza humana podrá evitarlo…

 “No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo;  trémulo de pavor, piénsate bravo,  y arremete feroz, ya mal herido” Facundo Cabral.

 “Hay una cosa más poderosa que todos los ejércitos del mundo, y es la idea a la que le ha llegado su hora” Víctor Hugo