Hace unos días el presidente del senado de la república, en alusión al ya tristemente célebre barrilito, uso los términos “legal, legitimo y absolutamente transparente”…No es legal, no es legítimo y no es mínimamente transparente…

No es legal, porque violaba el artículo 100 de la constitución anterior y viola el 39 numeral 1 de la nueva constitución…

La transparencia consiste en entregar a una persona un cheque correspondiente a decenas de “beneficiarios” para que esa persona lo reparta directamente. Ya olvidamos el PEME, los miles de cedulas inventadas y otras cosas de las que no queremos acordarnos…

Pero lo que manifiestamente es el barrilito, es ilegítimo. Entendemos que quienes se dedican a lo más sucio de la política y a practicar consuetudinariamente el “todo vale” confundan lo legal, con lo políticamente conveniente y lo legitimo, conceptos diferentes y con frecuencia incompatibles.

Lo legítimo es siempre justo, lo justo es siempre legítimo. Lo legal no siempre es legítimo ni justo.

Un funcionario electo legal y legítimamente puede dejar de ser legítimo desde que pierde el apoyo de la mayoría de la población. No por eso deja de ser legal.

¿Es legítimo un funcionario electo por medio del abuso de los recursos del Estado? ¿Es legítimo un funcionario que viola la ley y la constitución que juró defender? ¿Es legítimo un funcionario que encubre crímenes contra el Estado? ¿Es legítimo un funcionario, aun electo legalmente, cuando incurre en prevaricación, soborno,  cohecho, presión, coacción, tráfico de influencias, manipulación clientelista, abuso de poder y otros actos reprochables?

¿Es legítimo que un funcionario legislativo, cuya función es gestionar leyes y fiscalizar a los demás poderes se dedique a “labores sociales”, por demás carentes de toda transparencia y propias del ejecutivo?

¿Es legitimo que un legislador se atreva a decir que aprobó un contrato sin leerlo? ¿Qué se dedique a repartir dadivas humillantes en los barrios en vez de legislar y fiscalizar?

Maldito el pueblo en el que todos quieren ser cabezas, en el que todos buscan el protagonismo, en el que todos buscan la ventaja y nadie se interesa por el bien común y por hacer el trabajo que les corresponde…

Maldito el pueblo esclavo, indolente, servil,…que rinde culto a lo foráneo y donde nadie se interesa por lo genuinamente legitimo…