No hay cosa más difícil que explicar lo obvio. Lo que es convención social, lo evidente, lo irrebatible, lo innegable, lo indiscutible, lo axiomático, de alguna forma no está diseñado para ser explicado, quizás porque debe ser entendido de forma tácita…

Es como tratar de explicar el porque de no sacarse los mocos en publico, la necesidad de lavarse las axilas o los dientes, la pertinencia de peinarse, la inconveniencia de sentarse en medio de la calle en la hora pico, la incongruencia de meterse una toalla sanitaria usada en la boca, entre otras cosas difíciles de explicar…

Es así como nos encontramos ante la difícil tarea de explicar porque nuestro presidente incurre en actuaciones impropias y poco éticas al participar en actividades de recaudaciones de fondos para su fundación privada mientras es presidente activo, en lo que es reincidente…

Recordamos con pena aquella entrevista en la que el presidente negó haber recibido fondos para su fundación mientras aun era presidente, en tacita admisión de lo impropio de la acción, y como luego se demostró que si había recibido estos “aportes”.

Pero como la era “post Sun Land” está en su apogeo y el descaro y la desfachatez son comunes en las actuaciones publicas corruptas, a veces tenemos que explicar lo obvio…

Un presidente, responsable de arbitrar diversos posibles escenarios críticos en asuntos de un amplio espectro y quien decide en gran medida quien recibe los contratos y rinde los servicios al Estado no debe solicitar ayudas económicas a empresarios privados. ¿A quien favorecerá el presidente luego ante la crisis? ¿A quien “cooperó” o a quien no “coopero”? Y quien se “porto muy bien”. ¿No se sentirá con derecho a reclamar “consideraciones especiales” luego?

Practicas deleznables se han convertido en regla, pues la sociedad del relativismo de hoy todo lo banaliza. El “despacho” ese famoso le manda invitaciones onerosísimas directamente a los contratistas del Estado…la “fundación” recibe donaciones cuantiosísimas de las mismas fuentes…los mismos que donaron el “capital semilla”…algunos de los cuales, banqueros prestantes, ahora residen permanentemente en un complejo turístico de San Cristóbal…pero todo eso esta bien, porque es para “buenas obras”…el fin justifica los medios…

Chantaje, coacción, extorsión, coerción, cohecho, soborno son solo palabras que ya perdieron el sentido…y nadie dice nada porque todos están comprometidos por un lugar o por el otro…

“…Será sancionado con las penas que la ley determine, todo aquel que, para su provecho personal… o prevaleciéndose de sus posiciones dentro de los organismos del Estado… obtenga provechos económicos…”

Art.102 de la Constitución de la republica.

Señor presidente, deje se sacarse los mocos en publico, por favor…