Hablamos de esperanza, hablamos de cambio, hablamos de fe y siempre con la firme convicción de que el cambio definitivo, -revolucionario-, está cerca…

Entendemos la frustración y el dolor, la impotencia y la irritación ante un sistema profundamente perverso, corrupto, descarado y cínico que nos lleva a la decepción y a la perdida de la fe…

Entendemos el rechazo por la política y a pesar de esto invitamos insistentemente a nuestros amigos a involucrarse en el proceso. A ingresar a los partidos, a los grupos culturales, a los clubes y juntas de vecinos. A hacer oír sus voces, ¡A efectuar el cambio desde adentro!

Muchos lo han entendido y gracias a ellos nuestra sociedad se acerca a su “masa crítica”, como lo describió Ken Keyes Jr. en “The 100th Monkey”. Llega un momento en las sociedades en el que suficientes personas adquieren conciencia y el cambio, cual avalancha, se hace inevitable…

La revolución francesa, la independencia de Haití, la separación de las trece colonias de Inglaterra, la abolición de la esclavitud, los movimientos por los derechos civiles, el desarrollo de los derechos laborales y sindicales, el derecho al voto de las mujeres y de los negros, el final de los gobiernos dictatoriales en nuestro hemisferio, la caída del muro de Berlín son todos ejemplos de momentos en los que sociedades alcanzaron sus masas críticas…

Los escándalos de corrupción que nos han lacerado en los últimos años no son expresiones de una sociedad podrida, son mas bien expresiones de una sociedad que ya no tolera ese tipo de inconductas…

Es imprescindible entenderlo para no desanimarnos en la lucha, para no perder la fe y para no perder la perspectiva. Como sociedad nos acercamos a nuestra masa crítica…un día simplemente nos daremos cuenta que todo cambió, que nada es ya lo mismo y que nunca volverá a serlo…ese día será el comienzo del cambio…y ese día está cerca…

“Lo único necesario para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada” Edmund Burke

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