Comenzamos a despertar… que emoción nos causa ver que comenzamos a erguirnos… nos ponemos de pie. Tomamos gradualmente, ¡Finalmente! los espacios que nos corresponden y que tanto se nos han negado, comenzamos a reivindicar la condición de sociedad del mañana…

Pero la sociedad que encontramos es compleja. Casi parece una burla del destino. Es una sociedad que ha sufrido el bombardeo incesante de antivalores e ideas disociantes, una sociedad herida, quizás de muerte… una sociedad putrefacta, hedionda, corrupta, purulenta, sofocante…

Y nuestro adversario es terrible… es formidable. Necesitaremos todas nuestras fuerzas y discernimiento, pues cambia de cara a la vuelta de cada esquina… ¡ay de aquel que le subestime!

“…en el mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira…” Ramon de Campoamor

“…for there is nothing either good or bad, but thinking makes it so…” William Shakespeare

Ese es el gigante de nuestro tiempo… nuestro gran, principal y temible enemigo: El relativismo…

Pues las grandes verdades son verdades absolutas. La ley natural no se escribió ayer ni se escribió en otro lugar que lo más profundo de nuestras conciencias y nuestra alma. Siempre hemos sabido que es bueno y que es malo, cuando hemos cuestionado sinceramente nuestras conciencias.

No es tiempo para líderes relativistas que se acomodan a lo que sea conveniente según la “opinión publica”, “la percepción”, o lo “políticamente correcto”, que de eso ya hemos tenido bastante…

El líder que buscamos, ese que estamos llamados a ser; resiste el maremágnum de las ideas de la sociedad actual, es un líder firme cual la roca, no va y viene como las olas del mar. Es plenamente consciente de sus convicciones. Soporta imperturbable y sereno, equivocado o no, pero seguro de si mismo, el mar de ideas, ideologías y teorías que atentan contra la sociedad que representa, no esa que nos causa repulsión y que estamos llamados a cambiar, sino aquella con la que hemos soñado…

 

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