El mamotreto…

Ya en el pasado hemos analizado y ponderado la ‘gran capacidad jurídica’ del flamante director del departamento de persecución de la corrupción administrativa (DPCA), Hotoniel Bonilla.

Aquella vez fue en torno al escandaloso caso de corrupción administrativa presentada contra Radhames Segura, confeso nepotista a quien Hotoniel no ‘pudo perseguir’ por falta de figura jurídica adjudicable a ese delito. En el día de hoy se trata del “mamotreto”. Recurso con el que se destapo hace una semana el brillante representante del ministerio público y que, cosa rara, ha caído en un súbito e inesperado limbo ensordecedoramente silente…

Veamos: Se acusa a las anteriores autoridades del Banco Central de “distraer” algo mas de 10,000 millones de pesos, desfalco, asociación de malhechores, etc. , por la ‘desaparición’ de unos pagares del caso Bancredito de la bóveda del Banco Central.

En primer lugar alguien debería explicarle al director del DPCA que una garantía documental, como es el caso de una nota promisoria o pagare, si no ha sido ejecutada, no es dinero. Por lo que difícilmente podría acusarse a alguien de distraer dinero por la sustracción de un pagare no ejecutado.

También seria bueno que el director del DPCA explicara cómo es que somete a alguien por la sustracción de unos pagares que no están perdidos. Pues estuvieron en la caja fuerte de un director de aduanas fallecido hace poco (Y ese es otro tema que seria bueno abordar en otra ocasión, pues no se entiende que ese ‘honorable’ guardara este tipo de documento de forma patentemente irregular) Además, Arturo Pellerano, que los tiene, admite que los tiene.

Habría que entender cómo es que las autoridades que sometieron a ese banquero, miembro de unas de esas ‘familias prominentes’ e intocables de este país, -ganándose de paso su enemistad eterna -pudieran también confabularse con él, para que llegaran a su poder los referidos pagares. Un problema de coherencia y de móvil.

También sería interesante investigar si el director del DPCA sabe que algunas de las personas que acusa no era ya directivos al momento del suceso de algunos de los hechos que se imputan.

En su acción inexplicablemente torpe tampoco se percató de que perturbaba unas oscuras negociaciones que se han estado llevando a cabo entre el gobierno y Pellerano desde hace ya un tiempo.

La verdad es que ante las declaraciones de Hotoniel Bonilla en el caso de Radhames Segura creímos que no escucharíamos una burrada jurídica de proporciones similares en lo que le quedara en el cargo. El amigo director del DPCA sigue superando nuestras expectativas.

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