Educación en la justicia…
Recientemente hemos sido testigos de una situación que da vergüenza ajena; y es que al recordar lo que nos inculcaron los maestros y maestras en la universidad sobre lo que es educación, no nos queda más que bajar la cabeza abochornados…
¿Cómo olvidar el discurso de que sólo la educación nos hacia libres y nos habilitaba para transformar nuestro futuro? ¿Qué de aquella regla de que la educación debía tener significado para el educando y que era éste el centro de la misma?
Es penoso ver como aquellos que están llamados a defender el derecho de los estudiantes lo vulneran de forma vil, sólo por no aceptar su propia falta.
Hagamos memoria:
Primero nos dijeron que era imposible hacer fraude en las pruebas nacionales (De más tenemos sabido que desde sus inicios las pruebas han estado plagadas de fraudes, pero ese es otro tema…)
Luego nos dicen que identificaron a los responsables (Empleados y funcionarios de la misma Secretaría de Educación). Personas que se lucraron proveyendo los resultados de las pruebas a estudiantes que en muchos casos ni siquiera entienden que hay otras opciones, pues el negocio también adopta facetas extorsionistas…
De ahí vino la sanción –severísima-, a los más débiles y sin pruebas mas allá de conjeturas, coincidencias y pruebas circunstanciales…
Ante las quejas, pasamos a la tozudez y al “…no hay apelación que valga…”, al “son los estudiantes que tienen que probar su inocencia” pues al parecer en el mundo del secretario de educación se es culpable hasta demostrar la inocencia y la carga de la prueba corre a cargo del acusado.
Fue entonces que caímos en la “flexibilización” ante un recurso de amparo que puso al desnudo un proceso evidente y groseramente arbitrario, injusto y carente de pruebas… todo un sistema perverso que castiga la excelencia, pues parece que sacar buenas notas esta proscrito…(Y es el caso de muchos de esos estudiantes, conocidos por sus buenas notas y que cayeron en el “perfil” que medalaganariamente creó la secretaria “de educación”)
¿Nos estamos volviendo locos? ¿Será que el deseo de algunos de no dar su brazo a torcer o de no admitir su error es tan fuerte que los lleva a lo irracional? ¿Será acaso que las pruebas están diseñadas para que los estudiantes reprueben? Porque de otra forma ¿Cómo explicamos que una buena nota sea razón de sanción?
La educación es definitivamente la salvación de nuestros pueblos, pero una educación arbitraria, tirana, dictatorial y desfasada simplemente nos atrasa aun más. Ojala que la razón se imponga y lo que los “maestros” han negado sea impuesto por los jueces. Que no dejemos que algunos retrasen el futuro de estos, que al fin y al cabo es el futuro de todos.