En los últimos días hemos tenido que soportar estoicamente como políticos corruptos mienten con descaro, deforman la realidad y de forma aberrante atentan contra los valores que estarían llamados a proteger, cultivar e inculcar en un pueblo que como el dominicano, adolece tanto de formación y educación.

Quienes nos gobiernan, en un asqueroso afán de justificar lo injustificable y de revolcarse desvergonzadamente en el lodo de la falacia y la pútrida corrupción quieren ahora cambiar la definición de corrupción.

Nos dice Radhames Segura que el nepotismo no es corrupción. Que tener mas de 40 familiares nombrados en la institución que dirige, a pesar de ser violatorio a la constitución y a por lo menos tres leyes vigentes (El código penal y las leyes 120-01 y la 41-08, además de un decretito sobre austeridad que nadie cumplió…) no es corrupción.

Nos dice Hotoniel Bonilla, director del flamante departamento anticorrupción (DPCA) que el nepotismo no es perseguible, como diciendo “ahora con mas fe”…

Nos dice Leonel Fernández, el mismo que dio un golpe de estado municipal, y el que tomo prestados unos millones de dólares sin autorización del congreso y luego extorsiono a la Suprema Corte de Justicia para que se manchara perennemente con una sentencia vergonzante. Ese mismo, nos dice ahora que eso no es corrupción, y que llevarse un cocinero pagado por el Estado para cocinarle en la casa a un funcionario no es corrupción.

El problema de los líderes y dirigentes es que sus acciones, opiniones, valores, creencias y ejemplos son seguidos por muchos y magnificados. Si nuestros dirigentes entienden que actos tan bochornosos no son actos de corrupción. ¿Qué le queda al pueblo?

Definamos corrupción. Dice el diccionario de la Real Academia de la Lengua que corrupción es: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores.”

Digámosle pues a nuestro presidente, cuya piel ha engrosado hasta igualar y sobrepasar al famoso Leviatán bíblico, que las acciones que se han reseñado en los últimos días si son corrupción, exijámosle que nos deje por lo menos la dignidad, que no pretenda llevarse eso también en su afán de corromperlo todo. Que no pervierta mas los valores de nuestro pueblo y que no siga dando un ejemplo tan bochornoso.

Y que Dios le conceda a nuestro pueblo el valor de sufrir esta lacra de gobierno por tres años mas…

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