La sociedad del Ruido

En el mundo de hoy todo es ruido.

La cultura de nuestros barrios es un ruido constante. Si nos paseamos por nuestros barrios, escucharemos resonantes y estruendosas melodías surgiendo a nuestro alrededor. Desde el colmadón hasta la casa más humilde. El ruido es regla.

Cuando se compra un vehiculo, se verifica que tenga un buen “sonido”. Si no, es importante hacer la inversión en el “musicón” cuanto antes.

Se crece entre el estruendo ensordecedor del colmadón, la discoteca, la calle, los bocinazos, el reggaeton, la bachata, el merengue, siempre en medio de la bulla, siempre…sin pausa.

Se vive absorbiendo la contaminación de un ruido constante, pero no solo el ruido auditivo, sino también del ruido que se produce por medio de la manipulación mediática, del control cuasi-absoluto de los medios. Se nos ensordece hasta el punto de todo lo que se oponga al “cassette” que nos ponen parece ridículo. Político o comercial, los antivalores se imponen.

El ejemplo que se ve y se vive es que el dinero fácil es la única vía. Los políticos se roban lo que es de todos, los sacerdotes nos traicionan, los pastores se hacen ricos a costa nuestra, los peloteros se inyectan, los narcos viven la gran vida, los empresarios nos explotan, los comunistas nos matan o se venden y los jóvenes, ante tanto ruido, no pueden ver las opciones… ¿Hay opciones? el estudio y el trabajo es un camino largo y tortuoso ¿Quién será tan tonto de seguirlo?

Creemos que esta música estruendosa es nueva. (Eclesiastés 1.1) Creemos que se acaba el mundo por la corrupción ensordecedora que nos arropa (Proverbios 1.13, 6.17 y 16.8)

La sociedad de hoy, de ritmo vertiginoso, es una sociedad que rinde culto al ruido. Se le tiene pavor al silencio, porque interpela y reclama. Porque da lugar a que escuchemos nuestras conciencias y quizás comencemos a cuestionar lo que no debe cuestionarse.