Hace mucho que queríamos escribir este articulo pero las circunstancias no permitieron que lo hiciéramos cuando la situación se presento. Sin embargo nunca es tarde si la dicha es buena, dice el dicho.

Uno de los problemas que mas nos preocupa en nuestra sociedad es precisamente la perdida de valores, la caricaturizacion de los valores, la perversión de los mismos y como esto ha venido causando una degeneracion en nuestra sociedad que cada día es mas patente.

Hace un tiempo el secretario de educación, Melanio Paredes, fue recriminado y atacado por grupos “feministas”, específicamente “La Colectiva Mujer y Salud” por medio de su directora ejecutiva Sergia Galvan, porque se habría “preocuparse por el vestuario del personal”. Esto se da a partir de una normativa emitida por el secretario Melanio Paredes, en que prohibía a hombres y mujeres el uso de algunas vestimentas. (Basicamente el largo de las uñas, de pelo, falda y el uso de camisetas y tenis) El Departamento de Recursos Humanos de la secretaría de Educación explico que la medida se adoptaba para preservar los valores éticos y las buenas costumbres.

Según la agrupación, este tipo de medidas “no mejora en nada las buenas costumbres” mientras estaba cargada de “clasismo, sexismo y racismo”. Además de
“violar los derechos relativos al libre transito y a la autonomía personal”.

Permitannos decir en la forma mas categorica y enfatica: La posición del colectivo solo puede calificarse de ¡Pamplinas y moral en pantaletas!

Es esa “libertad” que no es mas que libertinaje y esas pseudo-libertades las que nos tienen donde estamos.

En las escuelas, hace muchos años, se regulaba el uso de medios fondos, del largo de las faldas, del largo del pelo, entre otras cosas y no había en esos tiempos la epidemia de adolescentes embarazadas que ahora tenemos.

Esas mismas “feministas” son las que reparten y apoyan el uso de preservativos y se desentienden cuando los hospitales se llenan de adolescentes embarazadas.

Si todas las instituciones se empantalonaran e hicieran lo mismo a lo mejor no tendriamos que soportar tantos mamarrachos en las calles, oir tanto “perreo” y ver como nuestros jóvenes sucumben a la invasión de una cultura foranea que aun en sus países de origen es despreciada y marginada.

Nuestros lectores saben que no somos simpatizantes del gobierno. Pero ojala ese tipo de medidas se hicieran más rigurosas y comunes.

Nuestro país necesita valores. No moral en pantaletas…

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