Si algo ha demostrado nuestro presidente, llamado “León” por algunos de sus más abyectos acólitos e incondicionales, es que es un verdadero León devorador de fondos públicos.

Ya nos hemos referido en el pasado a su incapacidad de reducir el gasto. Y recién la semana pasada nos referíamos a los intentos (fallidos) para pasar una reforma fiscal furtiva, secreta, subrepticia, con la esperanza de que nadie se diera cuenta o en su defecto, por lo menos de que nadie proteste.

El gobierno, ante la caída de sus recaudaciones, esta verdaderamente desesperado.

El día de hoy nos enteramos de la promulgación (veloz) de una ley que obliga a las personas que adquieren un vehiculo a hacer la transferencia a la brevedad, en un intento patético por recaudar. No deseamos en este momento discutir los posibles elementos beneficiosos de la ley en cuestión. No es ese el tema.

El gobierno seguirá en este curso. Seguirán las leyes que aumentan los impuestos de una forma o de otra. Seguirá el intento de sangrar al pueblo aún más. El gobierno no sabe reducir el gasto y las recaudaciones están en el piso.

El León está hambriento…y ruge…

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