Ya en el pasado nos hemos referido a la probada incapacidad del gobierno de reducir el gasto. Fuimos testigos de un fallido plan de austeridad que termino en violación a una miserable ley.

Hemos visto como ante una caída de los precios internacionales del crudo y un previsible y necesario desmonte de los precios de los combustibles, el gobierno no solo no lo ha hecho de forma proporcional, sino que en las ultimas semanas lo ha aumentado. Una verdadera violación descarada a la ley de hidrocarburos.

Hemos sido testigos de un conflicto en el que el gobierno ha puesto en entredicho el estado de derecho al negarse a cumplir la decisión de un tribunal en el caso del SENASA contra las ARS’s. Todo por la administración y control de unos jugosos fondos.

Hemos tenido que soportar que después de habérsenos impuesto unas contribuciones obligatorias para un eventual “retiro digno” el gobierno termine utilizando esos fondos para llevar a cabo una dañina política monetaria que ya ha acabado con miles de empleos.

Se nos ha insultado al plantearse una supuesta baja presión fiscal que no es mas que un globo de ensayo para una futura rectificación fiscal, que en este país solo significa aumento de impuestos.

La realidad es que el gobierno se encuentra ante una encrucijada. El pueblo no aguanta mas impuestos, el gobierno no sabe reducir el gasto y se han caído las recaudaciones mas allá de las predicciones.

Por eso el gobierno ha tratado de recaudar de forma irregular todo lo que ha podido. Pero ha sido insuficiente…

En los últimos días, y ante un supuesto proyecto de aumento para los médicos hemos escuchado propuestas verdaderamente descabelladas que indican el grado de aturdimiento en que se encuentra el gobierno a menos se seis meses de comenzar su ultimo mandato. El objetivo es aumentar los impuestos sin que parezca eso y sin que nadie se de cuenta.

Ya se ha propuesto indexar el valor de las propiedades hipotecarias, aumentar los impuestos a las transacciones con tarjeta de crédito, aumentar los impuestos al gas licuado de petróleo, gravar los depósitos bancarios entre otras bellaquerías.

La realidad es que en medio de una crisis y una recesión mundial no se deberían aumentar los impuestos a ningún sector, según los principios de la economía clásica.

A pesar de eso todo indica que terminaremos pagando más impuestos más temprano que tarde.

¿De que otra forma puede enfrentar una crisis un gobierno que esta recibiendo menores ingresos y que ha demostrado absoluta incapacidad para reducir el gasto?