En el artículo de ayer analizábamos el concepto de botar el voto y hablábamos de lo que consideráramos como proyectos sin sentido, proyectos ilegítimos y proyectos “poco serios”…

Decíamos que entendíamos que el proyecto de Guillermo Moreno no fue uno serio y debemos aclarar algo: Entendemos que de todos los candidatos Guillermo Moreno era, probablemente, el mejor candidato. Era el más preparado, el más serio, del mejor hoja de servicio y de más limpia trayectoria.

A pesar de eso hablábamos de unas condiciones que entendíamos primordiales para un proyecto político y que entendimos que Guillermo no cumplió. A saber: “Hablar con la verdad. No hablar de victorias sino de metas a mediano y largo plazo, que las “circunstancias fueran normales” y que el “proyecto” fuera uno serio” Analizamos en la primera parte de este articulo lo referente a “circunstancias no normales” y nos interesa ahora discurrir sobre la seriedad del proyecto de Guillermo.

De nuevo, es bueno aclarar que Guillermo no entra entre los que han forjado proyectos para beneficio económico y cuando hablamos de que el proyecto no era serio no nos referimos a su honra personal, que consideramos intachable. Nos referimos a otras características necesarias para que el proyecto pueda considerarse serio. También debemos reconocer que en honor a la verdad, no recordamos que Guillermo hablara de victoria (Lo cual no significa que no lo haya hecho, solo que no tenemos constancia de que lo haya hecho en este momento) Pero tampoco planteo claramente cual era el objetivo electoral a corto y mediano plazo y eso, a nuestro entender, es algo esencial en este tipo de proyecto. Por esto, esta es una falta grave.

El proyecto Moreno no era uno serio porque además no comenzó el trabajo sino unos meses antes de las elecciones, porque aceptó el apoyo de grupos que no representaban el cambio que el planteaba, que de hecho le hacían daño y le restaban credibilidad (La historia del MIUCA es conocida), porque Guillermo demostró que no está comprometido, pues pasadas las elecciones se retiró del escenario político y poco se le ha oído ante la crisis política que nos arropa.

Entendemos que quizás era el mejor candidato. Pero es ese “je ne sais quoi” de creer que le van a caer las cosas del cielo o de que el mundo le debe algo lo que no funciona para nosotros y lo que nos convence de que el proyecto de Guillermo Moreno no era uno serio…

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