Mucho hemos reflexionado en cuanto al concepto de “botar el voto”. Con ello nos referimos a una discusión sobre el concepto de si votar por una opción “nueva y fresca” es valido como ejercicio democrático de los derechos políticos o si no es más que “botar el voto”.

Entendemos que en sentido general es valido votar por opciones nuevas siempre y cuando se cumpla con algunos elementos que entendemos fundamentales. Esto así porque ya hemos visto muchos “proyectos” que han acabado en el zafacón del olvido. ¿Alguien recuerda a Cesar Estrella Sadhalá o a Roberto Saladín? Pronto pasará lo mismo, probablemente, con Guillermo Moreno, la última de esas caras “nuevas”…

¿Cuáles deben ser las condiciones de las que hablamos? Hablar con la verdad. No hablar de victorias sino de metas a mediano y largo plazo. Además: que las “circunstancias sean normales” y el “proyecto” uno serio. Pretendemos analizar en una segunda parte de este artículo porque el proyecto de Guillermo Moreno no era uno serio. Ahora, sin embargo, nos interesa más explicar porque “las circunstancias no eran normales”

En las elecciones pasadas teníamos un presidente en reelección haciendo un uso monstruoso de los recursos del Estado como nunca antes se había visto en este país. Hasta el punto de que organismos internacionales, generalmente cautos en estos casos, condenaron las acciones del PLD y el gobierno (OEA, Embajada Americana, etc.) También organizaciones locales como Participación Ciudadana y periodistas independientes como Juan Bolívar Díaz, Huchi Lora y Nuria Piera tuvieron mucho que decir. Nominillas, Sun Land, Tarjeta Solidaridad, camiones del plan social mudados en los barrios y en las provincias, funditas, dinero en efectivo, subsidio al pan, a los supermercados, al gas, a la electricidad, a los colmaderos, a los huevos, al pollo, al arroz, etc. etc. Todos lo recordamos…

No era el momento para proyectos “frescos”. Era el momento para dejando de lado nuestros derechos al ideal y a ejercer nuestros derechos políticos, asumir nuestra responsabilidad patriótica. Era el momento de dar, no de pedir.

Ese candidato en reelección reivindicando de forma cada vez más evidente, las peores practicas de los momentos mas vergonzantes de nuestra vida republicana se impuso. Nuestro deber era detener ese proyecto a todo costo. Era un momento histórico en el que había que votar por la opción que significara, si no el cambio que buscamos, por lo menos detener el mal que se cernía sobre nuestras cabezas…

La reciente sentencia en el caso de la Sun Land nos confirma enfáticamente que hay momentos en los que es posible “botar el voto”…

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