Reflexionando sobre las cosas que han estado pasando en los últimos años y de forma más enfática en los últimos meses vislumbramos algo que nos preocupo y nos preocupa sobremanera: Estamos recorriendo un camino peligroso…Hemos sido indiferentes e indolentes ante graves incidentes y el costo podría ser muy alto.

Nuestra justicia, que luego de las reformas del 1994 parecía haber tomado el camino del avance institucional ha perdido el camino en los últimos años.

El ministerio publico retiro la acusación en los casos de corrupción de Ángel Lockward y de Anisia Risi, en el que llego a admitir que las pruebas “se perdieron”Desistió en el caso Bancrédito en busca de favorecer a Arturo Pellerano. Excluyó al Listín Diario del caso Baninter y “perdió” las pruebas del PEME. Sin embargo insistió hasta la necedad en casos rechazados por numerosos tribunales, porque se trataba de Víctor Céspedes, Eligió Jáquez y Cesar Sánchez, destacados líderes de oposición. Ese mismo ministerio público se atreve a solicitar, por medio de un documento falseado, intervenciones telefónicas de los principales dirigentes de oposición a 10 días de las elecciones. La cabeza de ese estamento, el Procurador General de la Republica, se atrevió a entrar en una polémica con un senador que denuncio una red de narcotráfico en la provincia de Baní, en vez de realizar la investigación que era su deber realizar, sobre todo porque la denuncia se le había hecho de forma privada en ocasiones anteriores.

En el caso de los jueces la cosa no es mejor, pues nuestra suprema corte de justicia nos demostró que el hijo de un juez de la misma, aun atrapado “in fraganti” en un típico caso de lavado de activos, no puede ser sujeto de ninguna acción judicial. También nos mostró su debilidad hace unos días en con una “sentencia ilógica, peligrosa, cobarde, incoherente y que crea un precedente funesto”.

También hemos visto como se deteriora el Estado de derecho con casos como la desobediencia del SENASA, que a pesar de tener una sentencia en contra se resiste a acatarla. ¿Qué se puede esperar si el ejemplo es un presidente que después de una sentencia definitiva en un caso en el que durante años negó que hubiera fraude se destapa con unos indultos que ponen a la justicia en el ridículo?

En el campo de la libertad de expresión hemos sido testigos de presiones a periodistas de oposición como Juan TH y Melton Pineda. Hemos visto como del Listín Diario se saco, por presiones que el mismo admitió, a Miguel Franjul y como se saco la columna de Jaime Aristy Escuder, economista de oposición. Hemos visto la presión que se ejerció sobre Miguel Guerrero y como ha habido una “inversión” oficial en los medios, como nunca antes. El poder del gobierno sobre los medios actualmente es también excepcional.

En cuanto al manejo policial y las libertades públicas lo que se ve no es bueno. Nunca antes había habido tantas ejecuciones extrajudiciales como ahora. Nunca habíamos oído que a una marcha pacifica se le arrojara materia fecal. Ni que a un grupo de estudiantes con cartelones frente a la secretaria de educación se le arrojara orina. Si a eso unimos la modificación de las fotos en el apresamiento abusivo del presidente del colegio medico, el deseo del J2 de tener copia de padrón, las declaraciones del secretario de interior y policía de que “sabrían por quien votaría todo el mundo” y el marcado interés de “desarmar a la población civil” el resultado es preocupante.

En al ámbito institucional vimos una campaña que violento todos los parámetros y que genero criticas hasta de organismos internacionales tradicionalmente poco dados a eso. Vimos como se crearon nominillas para favorecer de forma directa a simpatizantes del partido de gobierno. Vimos como se construyo una obra de miles de millones de pesos sin presupuesto y como se maniobro para evitar cumplir con la ley de contrataciones publicas. Estamos viviendo la violación a la ley de hidrocarburos y hemos visto como el Partido Reformista ha sido reducido a monigote.

Hemos visto que el proyecto de constitución que el presidente ha enviado concentra en la figura presidencial, como nunca, los poderes del Estado, a costa de los demás poderes. Ya sabemos que tratara de reelegirse de nuevo en el 2012.

Después de analizar detenidamente todos estos hechos, solo cabe preguntarnos.

¿Qué presagian todos estos precedentes?

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