Hoy nos hemos sorprendido sobremanera por algunas, debemos admitir que pocas, opiniones que expresan decepción sobre el discurso del presidente. Nosotros, por nuestra parte, quedamos plenamente satisfechos…

Nos parece lógico que así sea también pues la decepción se basa en las expectativas previas. Si se espera mucho, se corre el riesgo de la decepción…

El diccionario de la real academia de la Lengua Española define decepción así:

Decepción.
(Del lat. deceptĭo, -ōnis).
1. f. Pesar causado por un desengaño.
2. f. engaño (‖ falta de verdad).

Sabemos que muchos preguntaran ¿Cómo es que estamos tan satisfechos?

Bueno, el presidente habló de Olga y Noel, tal como esperábamos, habló de lo difícil que fue para el país manejar las secuelas de estas tormentas, tal y como esperábamos.

El presidente habló de Bear Stearns y de Lehman Brothers, lo cual esperábamos que hiciera, aunque por un momento debemos admitir que por debilidad le atribuíamos una vergüenza y un prurito que nos hacia dudar. El presidente no nos decepciono.

El presidente habló de formar por lo menos dos comisiones, para analizar los males económicos y para el problema energético. La verdad que un discurso del presidente Fernández en el que no se hablara de comisiones habría sido decepcionante.

El presidente habló de un problema específico grave, como es el despido posible de unos 900 trabajadores en Bonao por Falconbridge y su solución fue una futura reunión para “ponderar” posibles vías de solución. Es todo lo que podíamos esperar de Leonel.

El presidente culpó al petróleo, a la crisis internacional, a los precios internacionales de los alimentos, al diablo y a su hermana. No hubo reconocimiento de ningún tipo de falta, por el contrario, alegó una supuesta “preparación” para la crisis y unas “medidas” que se habían tomado. Solo circunstancias externas causaron la crisis de la balanza de pago y el déficit fiscal y cuasi-fiscal. El gobierno ha manejado la crisis de forma impecable. No nos decepcionó en lo mas mínimo. Eso precisamente esperábamos del presidente.

Leonel habló mucho y no dijo nada. No planteó una sola medida concreta. Culpó a otros de los problemas que el ha causado. Pintó pajaritos en el aire y siguió su política de presunción de que todos los dominicanos somos unos idiotas pendejos que no discernimos entre sus discursos vacíos y verdaderas soluciones.

No esperábamos nada de su discurso. Por eso no nos decepcionó en lo más mínimo.