Cuando en una casa en la que todos los trapos se lavan a lo interno, de repente comienzan a tirarse los trapitos al sol, uno no hace más que sorprenderse y preguntarse que estará pasando. En los últimos días hemos visto como algunas figuras de importancia del partido de gobierno se han dedicado a hacer declaraciones sobre la posibilidad de que algunos de sus compañeros terminen en la cárcel.

El razonamiento es obligatorio. Uno empieza a formular teorías respecto de las posibles razones; algunos piensan que podría tener que ver con un muy sonado caso de tráfico de drogas; otros sin embargo piensan que los intereses personales se están haciendo cada vez más violentos y evidentes. Vimos recientemente como un proyecto en el que el presidente tenía interés especial se vio demorado en el congreso debido en apariencia a falta de “grasa”. En días pasados oímos hablar de procesos disciplinarios para aquellos que han hecho uso de su derecho a la libre expresión, la lista sería larga.

¿Será acaso que los días en los que el PLD era seguidor ciego de sus líderes están llegando al final? ¿Estaremos presenciando el final de la “logia” a favor del nacimiento de un verdadero partido? O ¿es que acaso los casos de corrupción, guardados en los closets de algunos, son tan feos que no todos están dispuestos a verse involucrados en ese tipo de escándalo?

El Comité Político del PLD ayer prohibió tratar en público sus desavenencias y negó la crisis. No nos parece haber oído lo último de este tema…

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