Cuando el 21 del mes pasado escribimos un artículo en el que reconocíamos al secretario de estado de medio ambiente la “labor” que venia haciendo en defensa del medio ambiente y de los ríos y el valor de la decisión de sacar a las granceras de los ríos no dejamos de admitir que teníamos dudas sobre la firmeza de la medida en el tiempo.

En aquel artículo no quisimos ni siquiera hacer el reconocimiento sin aclarar que sabíamos bien de las actuaciones históricas de Jaime David, quien a pesar de tener una buena imagen, ha tenido un historial de acciones poco honorables. Recordamos la aceptación de una candidatura inmerecida, irrespetando la voluntad popular. También recordamos la triste actuación que tuvo Jaime David, conjuntamente con José Tomas Pérez, en el pasado proceso eleccionario interno del PLD.

La razón por la que hicimos esas aclaraciones es porque no queríamos que nadie pensara que éramos de los inocentes que considerábamos a Jaime David más elogiable de lo que en realidad era.

Creemos, estamos convencidos de que los hombres, como el oro, se prueban en el crisol. El carácter de los hombres se conoce en la adversidad y es quizás por lo que despreciamos a otro líder nacional que suele deprimirse ante la adversidad. Jaime David ha tenido varias oportunidades de demostrar de que esta hecho, y lo ha hecho. Lamentablemente…

Nos preguntamos como es posible que por sus venas corra la misma sangre que corrió por las de Patria, Minerva y María Teresa. Pero es una pregunta ociosa.

Hace unos días nos enteramos, y no nos causa sorpresa en lo más mínimo, de que las granceras siguen destruyendo nuestros ríos y aun hoy tienen sus equipos en los ríos. El secretario no dice nada…

Jaime David sigue demostrando y no es nada nuevo, que la firmeza de carácter y la reciedumbre viril no son virtudes que ostenta…