El día de hoy queremos hablar del “Last stand” de los comerciantes dominicanos. El problema fundamental es que antes de entrar al tema tenemos que definir el término, a falta de una traducción satisfactoria de la frase al español.

El término “Last stand” se refiere de forma más o menos general al término militar que en inglés describe la situación en la que se encuentra un cuerpo de tropas que asume una defensa a todas luces abrumadoramente adversa en términos numéricos. Es una situación en la que generalmente los soldados involucrados asumen una defensa heroica en la que entienden probablemente perderán sus vidas lo que hace la defensa más encarnizada y feroz.

Podemos citar algunos ejemplos famosos como la defensa de Leonidas y sus 300 hombres del paso de las Termópilas, en una lucha contra unos 300,000 persas en 480 antes de cristo; El sitio de Masada, en la que 1,000 guerreros judíos prefirieron suicidarse antes que rendirse ante 15,000 romanos en el 73 de nuestra era; La batalla de El Álamo en la que los 185 defensores murieron en la defensa del fuerte del mismo nombre contra unos 2,000 soldados mejicanos en 1836 y la batalla de Mogadishu en la que 160 soldados norteamericanos se enfrentaron a mas de 2000 milicianos somalíes dejando mas de 1500 bajas.

Luego de entender ese espíritu épico que llevo a esas personas, guerreros consumados, a entregarse a encarnizadas luchas mortales; es que podemos entender el espíritu con el que se van a resistir nuestros comerciantes a bajar los precios de los artículos, a pesar de existir razones de sobra para hacerlo.

Olviden que la economía mundial este en recesión, olvídense de que el crédito está en su mínima expresión, que los intereses están altísimos, que cualquier esfuerzo por lograr una venta rápida es encomiable, justificable e inteligente. Olvídense de que los principios económicos fundamentales indican la inconveniencia de amplios inventarios, olvídense de la reducción de mas de un 50% en los combustibles, parte esencial de la estructura de costo, olviden todo razonamiento y toda lógica que posiblemente pueda indicar la necesidad y oportunidad de la reducción de los precios. Nada de eso importará aquí.

Aquí veremos como los productos se echan a perder, como los alimentos se pudren, como los vehículos se corroen, como los huevos se tornan “güeros” y las carnes se vuelven “manidas” antes de que los precios bajen. No crean que es porque nuestros comerciantes y empresarios son abusadores, especuladores inconscientes o agiotistas, no…es más bien un aspecto heroico que les lleva a una resistencia irracional a bajar los precios, es una versión moderna de la inmortal frase del rey Leonidas cuando respondía a las tropas persas: Molōn labe!( (Μολὼν λάβε)*

*¡Vengan y tómenlas! (Respuesta altiva a la orden de deponer las armas dada por los persas)

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