Con suma frustración y enojo hemos tenido que soportar las patéticas y torpes declaraciones del secretario de educación. No nos ha enojado tanto por la traición a sus propias convicciones, lucha y declaraciones anteriores al cargo que ahora ostenta sino más bien por el intento de insulto a nuestra inteligencia. Es esa presunción de que somos estúpidos lo que más nos ha molestado.

Las primeras declaraciones de la infeliz “saga” fueron en la que el secretario expreso que pedirían menos de lo que ley general de educación exige. Que pedirían un 2.5% del PIB porque con mas de ahí “ni sabrían que hacer”

Es penoso que un “secretario de educación”, “no sepa que hacer” con mas del 2.5% del PIB, que es por demás menos de lo que la ley exige. Nos imaginamos difícil para una persona tan bien dotada intelectualmente encontrar en que invertir el dinero, pero seres inferiores e ignorantes como somos (O por lo menos como nos presume el secretario) podemos pensar en “pequeñas” inversiones que a lo mejor le ayuden a “quemar algo de ese dinero” con el que el no sabría que hacer: Quizás construir el medio millón de aulas que faltan costaría algo de dinero. Un aumento que haga la profesión del magisterio atractiva y digna también representaría algo de dinero. Crear programas de educación inicial modernos podría costar un par de pesos. Dotar a las escuelas de presupuesto para crear y mantener laboratorios de ciencia, informática, física y química que funcionen adecuadamente podrían consumir unos centavos. Dotar a todas las escuelas de plantas de emergencia de capacidad adecuada y presupuesto de combustible para asegurar la docencia nocturna seguro que ayudaría al secretario a gastar algo de lo que no sabe como gastar. Canchas, programas extracurriculares, conferencias, programas de idiomas, deportivos, uniformes. Se nos ocurren tantas cosas en que gastar dinero en educación que solo nos enojamos mas y mas cuando pensamos en el concepto.

Pero, como dicen los norteamericanos, “para agregar insulto a la agresión” tuvimos que soportar también la segunda parte de la saga. La segunda parte consistió en la “prohibición” de inscripción de menores de 5 años por, ¡OIGAN BIEN!, ¡FALTA DE PRESUPUESTO! Es decir, mientras el baboso del secretario de educación dice que no sabría que hacer con tanto dinero, esta cerrando programas de educación inicial ¡POR FALTA DE PRESUPUESTO!!

¡¿Hasta cuando seguirán los funcionarios peledeístas irrespetando la inteligencia del pueblo dominicano?! ¡HASTA CUANDO, CARAJO!!

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