En las últimas semanas hemos estado pronosticando que Barack Obama, salvo que ocurra alguna tragedia, será el próximo presidente de los Estados Unidos.

La campaña del senador McCain luce desorganizada y deslumbrada. Una candidata vicepresidencial claramente sub-calificada ha estado dando declaraciones que no han hecho otra cosa que no sea hundir más las aspiraciones de John McCain, muchas veces inclusive contradiciendo al candidato presidencial.

La situación económica y lo errática que ha sido la campaña en las últimas semanas ha hecho que la dirección de campaña de McCain, ahora manejada por los acólitos del presidente Bush, uno de los más impopulares presidentes de los Estados Unidos en su historia, haya comenzado a llevar la campaña hacia un nivel de negatividad (aquí le llamamos campaña sucia) que comienza a ser contraproducente.

La campaña de Barack Obama, que por el contrario si ha sido una campaña disciplinada y coherente, no ha permitido que los saquen del tema. Se han mantenido en el tema que todas las encuestas dicen el más importante para el electorado norteamericano: La economía. Y es el tema que McCain quiere evitar, porque es el tema que mas daño le hace. La población lo asocia con el mandato de Bush.

Es asociación no es completamente injusta. El presidente Bush es de su partido. El ha apoyado en más de un 90% las políticas de Bush. Los republicanos y particularmente McCain, son defensores del libre mercado y la desregulación, considerados en gran medida los culpables de la crisis actual.

La última que hemos escuchado es la conversación sobre “el efecto Bradley”. No importa que el llamado efecto no se haya observado en los últimos 20 años. Vale la pena explicar lo que es.

El efecto Bradley o efecto Wilder toma su nombre de una vez alcalde de Los Ángeles Tom Bradley, quien a pesar de ser el favorito en las encuestas para las elecciones para gobernador del estado de California en el 1982, perdió las elecciones. Se atribuye el efecto a que muchos votantes blancos dicen que votaran por el candidato negro, para no parecer racistas, y terminan votando por el candidato blanco, por un sentimiento de racismo oculto.

En los últimos 20 años no se ha observado este fenómeno, por lo que parece poco lógico hablar de este fenómeno. Algunos incluso hablan de un “efecto Bradley invertido”, según el cual muchos votantes negros que dicen votaran por McCain terminarían votando por Obama.

La realidad es que hablar a estas alturas de que McCain tiene posibilidades porque todas las encuestas se equivocan, nos parece un recurso un poco patético…

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