Hace unas semanas Amable Aristy tuvo una reunión con Leonel Fernández que dio mucho de que hablar. Muchos decían que esa era la confirmación y el cierre de la venta del Partido Reformista a Leonel Fernández. Amable no hizo nada para negarlo y sus respuestas fueron de esas que generan tanta repulsión en la juventud por la clase política.

Hace unos días se dio a conocer la aspiración de Amable por la presidencia del Partido Reformista. Cabe preguntarnos:

¿Es razonable que un candidato que acaba de obtener una estrepitosa derrota aspire al principal cargo directivo del partido?

¿Generará la necesaria simpatía y confianza en “un cambio” real en el partido una persona que se caracterizó por una campaña que se hundió en lodo mas repugnante del clientelismo mas vulgar?

¿Se piensa que alguien que se respete se integrará a un partido dirigido por el hombre de los salamis?

Lo que si parece es que la muerte del Partido Reformista está decretada hace mucho. Es posible que sea también resultado de acuerdos previos. No parece que estas acciones sean coincidentes. Amable no es un tonto. El sabe las consecuencias de sus actos.

El Partido Reformista tiene los días contados. El futuro de sus antiguos seguidores es integrarse el PLD. Unos pocos se integraran al PRD, pero serán muy pocos. Los reformistas no son amantes de la oposición, si de la ventaja.

El liderazgo del hombre de los salamis es el comienzo de la ejecución de la sentencia de muerte del Partido Reformista…