No somos y nunca hemos sido partidarios ni simpatizantes de Waldo Ariel Suero. Waldo ha encabezado acciones que en muchas ocasiones han resultado odiosas a la población. Waldo ha sido uno de los gremialistas mas aguerridos y es quizás por eso por lo que fue elegido con más de un 60%, derrotando al candidato gobiernista.

Los médicos lo eligieron porque sabían de su carácter y sabían que el lucharía por ellos de la forma en que lo esta haciendo. Quien crea que Waldo no cuenta con el apoyo de su gremio se equivoca. De hecho el no es de los mas radicales.

Lo que si hemos venido criticando desde hace mucho es esa actitud del gobierno de querer acallar a todo el que exprese algo que no convenga al gobierno. Hemos sido testigos de los intentos de acallar a un senador del propio partido de gobierno, porque dice algo, que a pesar de ser la pura verdad, es inconveniente.

En los últimos meses Waldo y el Colegio Medico han cambiado el método. Ha suspendido las huelgas médicas y han iniciado un género de protestas diferentes, en las que no se afecta directamente al pueblo. Marchas y huelgas de hambre. La opinión publica, que nunca los apoyó, comenzó a cambiar lentamente.

El último incidente fue el que permitió ver claramente las cosas. Se intento burdamente desacreditar y ridiculizar los reclamos del Colegio Medico por medio de una grosera alteración fotográfica. En un país con vergüenza, eso habría tenido graves consecuencias para los funcionarios involucrados en el escándalo.

Los médicos piden un salario de 58,000 pesos, la eliminación de la cuota de recuperación, la inversión del 4% del PIB en salud y que en los hospitales no falten los materiales gastables fundamentales. El Banco Central valora la canasta básica de una familia de clase media en unos 60,000 pesos. La realidad es que con la inversión del 4% del PIB se pueden cumplir todos esos reclamos con facilidad.

La ultima es una campaña de descrédito que comenzó hoy según la cual, Waldo debe renunciar porque “el es el problema”. Y “tan pronto como el renuncie, se resuelve el problema”. Apoyamos a Waldo y al Colegio Medico en sus legítimos y justos reclamos. Rechazamos las campañas de “periodistas” y “comentaristas” vulgarmente pagados para “hacer opinión”. Ya este gobierno es conocido por ese tipo de prácticas de violación a las libertades públicas.

No ha sido difícil separar a los buenos de los malos en este caso.

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