Hace unos días el premio Nóbel en economía Joseph Stiglitz, ante el anuncio de un enorme plan de rescate del gobierno federal de los Estados Unidos, con el objetivo de evitar un derrumbe del sistema bancario, dio unas declaraciones de los mas perturbadoras: “La crisis solo comienza”

Entiende el renombrado economista que la medida no resuelve los problemas fundamentales de la economía y hay que reconocer que es cierto que hace poco por resolver la crisis inmobiliaria que es el principal motor en este momento detrás de la crisis. No el único: Otras crisis agobian la economía estadounidense: La crisis de empleo, la de los precios del petróleo, la de la inflación y la delación, las guerras de Irak y Afganistán, las tensiones con Irán y Corea del Norte, la crisis de los grandes fabricantes de vehículos entre otras.

En todo caso ya vimos como el anuncio del salvamento que se ha valorado en principio en unos 700,000 millones de dólares, causo una nueva alza en los precios del petróleo, debido a la devaluación esperada del dólar y la vieja relación inversamente proporcional entre los precios del petróleo y la fuerza del dólar.

Más preocupante aun es que el congreso no ha recibido este plan con los brazos abiertos. Por el contrario, según recogen medios como CNN, el congreso ha recibido el plan “con más preguntas que apoyo”. Las consecuencias de no hacer nada y dejar que los días pasen son imprevisibles.

La caída del sistema bancario en los Estados Unidos significaría la caída de la bolsa de valores y la caída de muchas otras bolsas alrededor del mundo. Significaría la perdida de cientos de miles de millones de una cantidad de inversionistas a nivel mundial difícil de imaginar.

Para la República Dominicana, con un déficit fiscal de unos 2,600 millones de dólares y un déficit cuasi fiscal de unos 190,000 millones de pesos (Unos 5,400 millones de dólares), de los cuales no hay más que el flujo de caja para responder, y con una participación sumamente importante (Alrededor del 17% del stock total de certificados de depósitos) de grupos de inversionistas internacionales que muchos han calificado de “capitales golondrinos”, las consecuencias: Inimaginables.

Nota: La participación de entidades internacionales de inversión es de unos 33,000 millones de pesos, cerca de mil millones de dólares a la fecha.

Nota II: Resulta curioso que solo los renglones de estos inversionistas internacionales, el publico en general y los fondos de pensiones han aumentado su participación en los CD’s del Banco Central. Las AAP’s y los bancos comerciales, que podrían considerarse “los inversionistas informados” del mercado, han ido saliéndose del Banco Central. El caso de los fondos de pensiones es lamentable. Se están utilizando para financiar el déficit. Con el riesgo corre el publico dueño de los fondos.