Hace unos días Participación Ciudadana expreso su preocupación sobre el hecho de que la reforma constitucional propuesta al congreso, al unificar las elecciones, traería de vuelta el arrastre en las elecciones.

Debemos decir que si bien es cierto que no veíamos cual era el gran trastorno que producían (O producen) las elecciones congresionales y municipales separadas de las presidenciales y aun cuando nos gustaban las elecciones separadas, especialmente por la obligación que impone a los candidatos y el compromiso que crea con los electores. Por eso nos gusta el sistema actual.

Anteriormente teníamos el sistema de arrastre en el cual durante las elecciones presidenciales se repartían los diputados de forma proporcional a los votos presidenciales, por lo que el diputado #1 era “un clavo pasao” y dependiendo de la fuerza del candidato seria el numero de diputados electos. Eran por tanto arrastrados por el presidente. Con frecuencia salían diputados que nadie conocía en las localidades y era porque también la selección de las listas las hacían los caudillos como les parecía.

El caso de los senadores era un poco diferente pues ellos eran electos de forma directa. A pesar de eso, cuando el candidato presidencial era fuerte ayudaba bastante al candidato a senador.

Cuando se hizo la separación y se estableció el sistema de voto preferencial todo cambio y entonces cada quien tuvo que halar con su propia fuerza. Es por eso que ahora tenemos los líderes provinciales y locales con una fuerza que nunca habían tenido.

A pesar de las virtudes que percibimos en el sistema actual y de los vicios que pudo tener el sistema anterior creemos que las cosas nunca serán como fueron porque el sistema de voto preferencial lo impide. Tampoco creemos que sea tan malo porque en la actualidad lo que hemos experimentado muchas veces es que un presidente es electo y no tiene un apoyo congresional para impulsar sus propuestas e ideas.

Entendemos positivo que si el pueblo decide que un candidato sea electo, este también cuente, si el pueblo también lo dispone, con el apoyo congresional necesario para hacer los cambios que ha prometido durante la campaña electoral.

Al fin y al cabo, como establece la propuesta de reforma en su articulo 2 y como debe ser, “La soberanía reside exclusivamente en el pueblo”