En el día de ayer se anuncio la quiebra de uno de los mayores bancos de los Estados Unidos, Lehman Brothers. También se anuncio la compra de Merryl Lynch por parte de Bank of America, para evitar su quiebra. Merryl Lynch es otra de las firmas financieras mas grandes de los Estados Unidos. Debemos recordar como JP Morgan, hace pocos meses, ya había absorbido a Bear Stearns por problemas similares a los que ahora confronta ella misma.

Alan Greenspan, presidente de la reserva federal por mas de 20 años y quien llego a considerarse un genio que “presentía los movimientos de la economía” dijo hace unos días que esta era la peor situación económica “by far” (“por mucho”) que el pueda recordar. También dijo, luego del anuncio de las ultimas quiebras, que vendrán mas. Nosotros le creemos…

¿Por qué? Para ilustrarlo debemos acudir a un librito de lo mas despreciable, inane y breve: “Who stole my cheese?” O bien “Quien se comió mi queso”, por la traducción castellana. Uno de los puntos que trata de ilustrar este libro (Por el que reiteramos nuestro mas profundo desprecio, pero a cada cual lo suyo…) es como en el mundo de los negocios hay que estar preparados para el cambio y una vez llega, adaptarse de forma eficiente, rápida y sin dudas. Esto así, porque en lo que se duda, ya hay un competidor completamente ajustado y sacando beneficio a la nueva situación.

Hasta hace unas semanas la situación de la economía de los Estados Unidos, por lo menos para los ignorantes observadores externos, no era tan grave. La realidad es, a nuestro entender, que a menos que aparezcan instituciones financieras dispuestas a hacer ajustes violentos a sus políticas y procedimientos, seguirán quebrando una por una.

Los bancos continúan su ritmo de ejecuciones hipotecarias y continúan teniendo cuantiosas perdidas al hacerlo. Continúan descapitalizándose y no parecen demasiado preocupados, pues aun no se han tomado medidas agresivas.

En este momento, entendemos que los bancos deben crear procedimientos sumarísimos para una serie de medidas que no solo brindaran algo de tranquilidad a los propietarios/clientes, sino que aseguraran que los bancos no se llenen de propiedades en un momento en el que pocos están comprando.

Algunas medidas podrían ser:
I.-Procedimientos abreviados (no más de una semana) para:
1.-Refinanciamientos. Ofrecer plazos mas largos a quienes necesiten pagos mas bajos, aun si esto significa duplicar el plazo.
2.-Extensiones. Aquellos que tienen grandes deudas probablemente no podrán ponerse al día. Ofrecer la posibilidad de extensiones extraordinarias. Tres a diez meses que se podrían trasladar al final del préstamo.
3.-Modificaciones de condiciones del préstamo. Para hacer factible el pago a los propietarios.

II.-Facilitar y reducir las condiciones para dar estas facilidades. Dar periodos de prueba, a ver como las personas cumplen.
III.-Bajar y congelar tasas, a fin de que los pagos sean previsibles.

Muchas de estas medidas requieren modificaciones a normas prudenciales, otras no. Re-entrenar a los empleados que trabajan directamente con los clientes, a fin de que entiendan que si fracasan en lograr algún tipo de acuerdo, eventualmente quizás sean ellos los que se encuentren en esa situación cuando no tengan empleo no cuesta nada.

De nuevo, a menos que las instituciones financieras y los órganos reguladores entiendan que por ahora el queso no esta donde estaba, el sistema bancario seguirá teniendo problemas. Luego de la crisis, podemos hablar de otras condiciones, pero ahora mismo hay demasiadas crisis confluyendo en un verdadero caos del que no saldrá orden por ahora.