Cada vez que el gobierno del PLD entiende que el dinero que recibe no es suficiente y que necesita subir los impuestos escuchamos de “lo baja que es la presión fiscal” en la Republica Dominicana y de lo mucho que todavía resiste la economía una nueva alza en los impuestos.

Lo penoso y difícil para la clase media, que siempre paga los platos rotos, es que con el PLD es algo cíclico. Leonel Fernández simplemente no sabe como se controla el gasto. Leonel Fernández siempre gasta más de lo presupuestado y cuando eso llega a niveles críticos sube los impuestos y comienza el ciclo de nuevo. Es por eso que la clase media solo ha visto reducirse su poder adquisitivo y acercarse a niveles de pobreza.

Pero en el día de hoy queremos referirnos a esa “presión fiscal” “tan baja” de la que tanto hablan los “técnicos” peledeísta y las bocinas pagadas, alias periodistas, por radio y televisión.

Se dice que la presión fiscal en la Republica Dominicana es de un 16%-17%. Lo primero es que no es cierto. Analistas independientes coinciden en que la presión fiscal en la Republica Dominicana hace mucho que pasó de un 20%. Cuando se compara con países desarrollados que tienen presiones fiscales muchas veces superiores al 30% ciertamente es muy baja. A pesar de eso, en esos países no se oyen quejas demasiado importantes con relación a los altos impuestos. ¿Qué pasa con los dominicanos? ¿Por qué no entendemos que hay que pagar altos impuestos para desarrollarnos?

Lo que pasa en la Republica Dominicana y lo que pasa con los dominicanos, sobre todo los de clase media es que tienen que pagar un impuesto mucho más alto que muchos de esos países desarrollados en la gasolina, a pesar de tener ingresos mucho menores. ¿Y eso? ¿No se cuenta en la presión fiscal?

Lo que pasa con nosotros es que las escuelas públicas no sirven y tenemos que gastar en escuelas privadas y en útiles escolares cantidades alarmantes de dinero, sin que nadie se preocupe de controlar las tarifas ni los cambios constantes de libros. En esos países los sistemas escolares públicos permiten a la clase media enviar sus hijos a las escuelas.

Lo que sucede es que en nuestro país los hospitales públicos son carnicerías, con honrosas excepciones. Tenemos que soportar deducciones de nuestros salarios para tener acceso a clínicas privadas en las que tenemos que pagar diferencias, medicamentos, material gastable, etc. En esos países las personas no saben lo que es eso, pues el Estado cubre los gastos médicos.

Lo que sucede en nuestro país es que tenemos que pagar una de las tarifas más altas por la energía eléctrica que se haya visto. Nadie sabe el costo de generación, pues se armaría una revuelta, y la clase media tiene que soportar un costo que incluye las perdidas por los pobres y los ricos que no pagan. Las empresas tienen un doble costo, pues se les cobra una energía no servida y cara y también hay que comprar planta, darle mantenimiento y comprar gasoil.

Lo que sucede en este país es que hay que dejar el pellejo todos los días, porque el que llega a 60 sin tener ahorrado con que vivir, debe suicidarse, porque no hay seguridad social que le garantice a esa persona un retiro digno, mientras en esos países los ciudadanos tienen ese derecho garantizado. Lo último es que las deducciones que nos hacen de nuestros salarios y que es nuestro dinero, también quiere ser utilizado por el gobierno para hacer cosas que deberían hacer con nuestros impuestos, que son muchos.

Lo que sucede es que mientras nos dicen que no hay dinero para salud y educación y se invierte menos del 2% en educación, se utilizan 50,000 millones para un metro.

Lo que sucede es que mientras en otros países con “presiones fiscales más altas” las personas con incapacidades mentales o físicas son mantenidos por el Estado, en nuestro país se mantienen de las limosnas de la clase media.

Lo que pasa es que en esos países no hay que cambiar gomas, amortiguadores, alinear y balancear cada tres meses por las malas condiciones de las calles, porque las calles están en buen estado. En esos paises tampoco hay que pagar “guachimanes” porque el Estado garantiza seguridad publica. Ni hay que pagarle a “un tiguere” para que se lleve la basura.

Lo que pasa es que en esos países una persona tiene un empleo que le permite vivir dignamente y no tres empleos para subsistir.

Lo que pasa en esos países es que los funcionarios que se compran casas de lujo, vehículos de lujo, etc. Y no pueden justificarlo plenamente con sus ingresos saben que les espera una fría celda, mientras en la Republica Dominicana el funcionario que no lo hace es visto como un tonto y “antichévere”.

Lo que pasa en esos países es que los organismos reguladores financieros no se manejan políticamente y nadie duda de sus números.

La realidad es que la Republica Dominicana tiene una de las presiones fiscales más altas del mundo, la realidad es que no aguantamos mas, la realidad es que el gobierno no lo entiende, la realidad es que probablemente cuando lo entienda sea muy tarde.

La paciencia no es eterna…