En el día de hoy debemos reconocer una estrategia exitosa del presidente Fernández.

Si hay una cosa que nunca le hemos regateado al presidente Fernández es su inteligencia. Es una inteligencia natural que aliada a un pragmatismo feroz, una carencia total de escrúpulos, un conocimiento profundo de la psiquis del dominicano y una afición a la lectura le hacen un político excepcionalmente efectivo y exitoso.

Uno de los ejemplos más claros de estas capacidades, habilidades y aptitudes es el manejo que Leonel ha dado a los aliados.

Los aliados han sido importantes pues Leonel Fernández no ha ganado unas solas elecciones sin el apoyo de ellos. Gano en el 1996 con el apoyo fundamentalmente del partido reformista. Ganó en el 2004, a pesar de la crisis, con el apoyo de una serie de partidos pequeños que le aportaron el 8% que sumado al 49% del PLD le llevó a 57% y “ganó” las elecciones del 2008, a pesar del abuso inconcebible de los recursos del Estado, con un 7% que sumado al 44% que obtuvo el PLD le llevó al 53% con que finalmente quedó.

Es decir, Leonel está claro. Sin los aliados no se gana. Y cada vez es más significativo, por el natural desgaste de los gobiernos. Es por eso que la estrategia para con los aliados es esencial.

Lo primero que hizo Leonel fue dividir a los aliados por categorías. La primera categoría son los aliados “de verdad”. Estos son los que aportan votos y por tanto con esos no se puede jugar mucho. Hay que responderles. Son partidos que aportan entre 1-2%. Entre estos están el PGD, la APD, el BIS y la FNP.

La segunda categoría la conforma el partido reformista. O mejor dicho, los tránsfugas, traidores y ex-reformistas. Estos no aportan realmente nada, pues el reformismo hace mucho que se fundió con el PLD. Pero hay un “proyecto especial” de Leonel con el partido reformista, en el que el partido reformista podría convertirse en el partido de Leonel en caso de que el PLD rechazara una reelección indefinida. Por eso a esos también hay que mantenerlos contentos.

La tercera categoría son las ratas. Son aquellos que se vendieron del PRD y todos esos partidos que no sacan tres votos pero que son necesarios para los “trabajos sucios”. No tienen ningún merito político y por lo tanto a esos no se les cumple. Se les da alguna chilata (Una limosnita) y se dejan tres años halando aire. Cuando falta de un año a seis meses para las elecciones de les da un bocadito y se les promete de nuevo. Como no valen dos centavos caen de nuevo en el gancho. De nuevo, son personas sin ningún merito moral, político o profesional. Así que ese trato les viene bien.

Esa es, amigos nuestros, la estrategia política del presidente Leonel Fernández para con sus aliados…

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