En los últimos días no podemos dejar de admitir que nos hemos sorprendido. Y no hemos sorprendido porque creíamos que nuestro presidente hacia mucho que había perdido esa capacidad de sentir vergüenza que es común a las personas serias.

El decreto que nombra a José Francisco Peña Guaba fue “secuestrado” y no se dio a conocer a la opinión publica sino hasta ayer, aun cuando el nombramiento es del viernes. Era vergonzoso, pero había que pagar su “trabajo político”. Es la parte sucia de la política. Pero es tan real como la parte bonita. A veces mas necesaria…

Todo el mundo sabe la trayectoria de José Francisco Peña Guaba. Beneficiado cuando traiciono la memoria histórica de su padre con un sinnúmero de prebendas. Beneficiado con una docena de pollitos. Termino de enterrar INESPRE si es que quedaba algo. Nombro hasta a Chochueca y termino pagando los sueldos con mermelada y sardinas.

Ahora recibe un preciado botín. La Lotería Nacional. Cargo apetecido por muchos, porque al parecer es un barril sin fondo capaz de satisfacer el hambre más angurriosa. La capacidad de satisfacción de la lotería sin duda será puesta a prueba. Ya el administrador saliente aclaro que dejo 200 millones en cuentas.

Se entiende la vergüenza del presidente…

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