Siempre se dijo que la historia juzgaría a Balaguer.

Al terminar su vida y como resultado de algunas actuaciones políticas correctas en los últimos tiempos, Balaguer quedo con una imagen que no era mala.

Como resultado del fracaso de los últimos gobiernos, la percepción de que Balaguer hizo buenos gobiernos se había venido afianzando.

Hay que reconocer que los gobiernos de Balaguer fueron pocos dados al endeudamiento externo, que la situación económica era relativamente estable y que construyo la mayor parte de la infraestructura nacional.

Habiendo reconocido esto debemos también decir que Balaguer es responsable de la eliminación física de una generación de líderes, de jóvenes brillantes. Nunca podremos apreciar lo que esa perdida ha significado para nuestro país. Balaguer es también en gran parte responsable del maldito clientelismo que lleva en la sangre el pueblo dominicano. Balaguer es responsable de la cultura “del dao”. Es responsable de la cultura del “dame lo mío” y de la de “lo mío adelante”. Es culpable de la corrupción generalizada que el aupó y sustentó.

Balaguer es uno de los principales responsables del estado de putrefacción en que se encuentra nuestro país social y políticamente.

La historia comienza a juzgarlo y lo hemos visto en los últimos días en la forma desvergonzada, descarada, repugnante y vil en que se han ido vendiendo los pocos que quedaban.

El más grande legado de Balaguer, el Partido Reformista, tiene los días contados…