La crisis de Baninter y las actuaciones de Hipólito “revisited”

Hace pocos días se hizo definitiva la condena por lavado de activos y otras actividades fraudulentas contra los principales ejecutivos de Baninter. Hasta ese punto se había dudado mucho, se había hablado mucho, se había tergiversado mucho y se había enredado mucho el tema de Baninter.

Ya en el pasado hemos escrito sobre el tema Baninter. Hay todavía muchas cosas que decir sobre Baninter y es ya tiempo de que se comiencen a decir.

La principal quizás sea el innegable manejo político que el PLD y el presidente Fernández dio a este tema. Veamos algunas de las posiciones del presidente Fernández y del PLD sobre el caso Baninter.

En Baninter no hubo fraude

Para los que desde un principio nos interesamos en el caso Baninter nos parecía una aberración, sobre todo por las cosas que se hicieron. No es ese el tema de este artículo pero podríamos abordarlo en el futuro. En todo caso el expediente se encuentra fácilmente en línea y es público. Se puede conocer fácilmente. Aquellos interesados también nos pueden enviar un mail y se lo podemos enviar sin dificultad.

En todo caso, el hecho de que el presidente Fernández fuera asesor legal de Baninter no parece tener nada que ver con el hecho de que el presidente haya negado de forma insistente el fraude. Tampoco tiene nada que ver con la visita que le hizo Fernández a Ramón Báez F. a Najayo.

La crisis que originó el gobierno de Hipólito lo hizo “quebrar”

Este es uno de argumentos más tontos y cómicos de todo el caso. Es como el cuento del huevo y la gallina. No es asunto de preguntarse de donde salio la gallina, es tan sencillo como comprender que el huevo es un producto de la gallina, por lo que no puede haber huevo sin gallina previa.

La crisis se origina precisamente por el desequilibrio que se produce por los procesos fraudulentos de los tres bancos involucrados en el famoso rescate. Es por eso que los primeros dos años de Hipólito ya han sido reconocidos, hasta por peledeístas como Temístocles Montas en su más reciente libro, como muy buenos.

Los bancos no tenían problemas antes de la crisis del gobierno de Hipólito

El fraude de Baninter, según las investigaciones de los auditores, venia no del 2002 ni del 2000 sino desde el 1989. Es decir, pasó los gobiernos de Balaguer y el primero de Leonel Fernández (Su asesor legal) sin que nada se hiciera ni se descubriera. Es Hipólito Mejía quien se empantalona y procesa a los banqueros culpables de fraude.

La Pepe Card quebró a Baninter, se compraban helicópteros y relojes de lujo.

Sin embargo, las actuaciones de Baninter son sumamente sospechosas.

Primero, retiran la querella. Luego sus abogados se pasan todo el juicio acusando a Pepe Goico del uso de la tarjeta. Finalmente cuando se conoce el caso resulta que quien usaba la tarjeta para esos fines era Báez Cocco por medio de clones que el mismo banco emitía.

No debió rescatarse a los ahorrantes que tenían mas de 500,000 pesos (No debía hacerse el salvamento de unos 55,000 millones de pesos (Unos 1,600 millones de dólares a la tasa de hoy unos 1,300 millones de dólares al la tasa del momento)

Este es uno de esos argumentos que solo repiten las bocinas, porque todo el que tiene alguna capacidad de análisis sabe que no es un argumento valido.

Lo primero que debemos saber es que no había reglamento para la aplicación de la ley y no había fondo creado para responder a los ahorrantes.

También es importante entender que entre los ahorrantes había 19 asociaciones de ahorros y prestamos, por lo que no responder a esos ahorrantes (que tenían miles de millones en Baninter) representaba un alto riesgo sistémico.

Hasta el presidente y algunos de sus funcionarios, cuestionados recientemente, han tenido que admitir que el rescate fue correcto.

Recientemente, en los Estados Unidos, el departamento del tesoro y la reserva federal han tenido que hacer grandes rescates en medio de la crisis inmobiliaria y financiera actual. Solo a Bearn Stearns aportaron 29,000 millones de dólares y a Fannie Mae unos 25,000 millones de dólares.

No es que Hipólito sea santo de nuestra devoción, pero a diferencia de muchos otros, a nosotros no nos provoca escozor decir la verdad.

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